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Fútbol

Lo que dejó un año que jamás se olvidará

Club Ferro Carril Oeste

Luego de la eliminación ante Atlanta en los Octavos de Final del Torneo de Transición, allá por enero de este año, Ferro decidió darle un giro de 180° al manejo del fútbol profesional y apostó por la llegada del renombrado empresario Christian Bragarnik. En el transcurso de una semana, Jorge Cordon fue removido de su cargo como entrenador y en su reemplazo arribó el ex director técnico de Newell’s y Colón, Diego Osella.

Con muy pocos días de pretemporada y un puñado de amistosos, Oeste llegó al comienzo de la Primera Nacional 2021 con 13 refuerzos, los que en su mayoría llegaron en el cierre del mercado de pases estival. Las caras nuevas fueron los arqueros Federico Costa y Marcelo Miño; los defensores Agustín Aleo, Luciano Balbi, Alejandro Manchot y Juan Ignacio Sills; los mediocampistas Federico Fattori, Emiliano Ellacópulos, Patricio Tanda y David Gallardo; y los delanteros Brian Fernández, Germán Rivero y Victorio Ramis.

El debut del equipo no fue el esperado. Con una magra actuación, el Verdolaga cayó por 2 a 0 ante Güemes, en Santiago del Estero. Frente a Morón, en el estreno como local, hubo un atisbo de recuperación: pese a jugar un mal primer tiempo, el equipo de Osella se encontró con un penal tras un gran pase de Fattori a Brian Fernández; el 10 lo ejecutó y convirtió su primer gol. En el inicio de la segunda mitad, con una emboquillada exquisita, lo sentenció.

En la tercera jornada, el Verdolaga jugó uno de los peores partidos de la temporada. En Floresta, fue goleado por All Boys. El domingo siguiente visitó Ezeiza aquejado por un brote de Covid-19 y se volvió a ir derrotado, por la mínima, a manos de Tristán Suárez, otra cenicienta del nuevo certamen.

La diseminación del virus en el plantel se hizo más profunda y para el encuentro en Caballito ante Gimnasia de Jujuy hubo 14 bajas. Golpeado, no pasó del empate en cero ante el Lobo. Como contracara, en aquellos duelos los juveniles Leonardo González y Santiago Scacchi tuvieron su bautismo en Primera. La agonía que arrastraba el equipo se extendería una fecha más, cuando luego de realizar un correcto primer tiempo, no pudo sostener una ventaja de 2-0 y se volvió de Córdoba con otra igualdad.

El partido siguiente, en casa ante Barracas Central, ofició de bisagra. Ferro lo dio vuelta sobre el final con tantos de Airala y Brian y le dio aire a un cuerpo técnico que caminaba por la cuerda floja. El impulso llegó fuerte hasta el departamento de Maipú: en Mendoza, mostró un confiable rendimiento, se impuso por 2 a 1 y bajó al puntero e invicto Independiente Rivadavia.

La semana siguiente fue especial, por el fallecimiento del máximo ícono futbolístico del club. Con un sentido homenaje en los días previos y en la cancha, el equipo también cumplió y le tributó a Carlos Timoteo Griguol un triunfo (1-0, ante Atlético de Rafaela).

Las tres victorias consecutivas encontraron un freno en Puerto Madryn, ante el colista Guillermo Brown. Los sureños, que no habían ganado en todo el torneo, vencieron por 3 a 1 en medio del frío y del viento. Una nueva agudización de la pandemia en el país frenó el certamen durante tres semanas. Tras el receso, Ferro regresó a la escena con un ajustado éxito por 1 a 0 ante Brown de Adrogué y se posicionó, por primera vez en 11 fechas, en puestos de reducido.

Sin embargo, aquella alegría significó el principio del fin para Diego Osella. Entre el 17 de junio y el 18 de julio, Oeste disputó seis partidos. Apenas ganó uno, por 2 a 0, en Tandil, un día después de que la Argentina se coronara Campeona de América en el Estadio Maracaná. Antes de eso, empató frente a San Martín en San Juan (1-1) y Villa Dálmine como local (0-0), sufrió un durísimo revés en la Isla Maciel con San Telmo (0-1), e igualó contra Defensores de Belgrano (1-1).

Tras la gran victoria contra Santamarina, con goles de Gabi Díaz y Tanque Rivero, el entrenador perdió el último eslabón al que se aferraba: el Verdolaga fue ajusticiado en Caballito por Almagro y cedió el invicto como local en el certamen.

Esa misma tarde fue despedido. En su paso por el club contabilizó seis victorias, cinco empates y seis derrotas. A la vez, fue el momento de mayor brillo de Brian Fernández, quien sumó 8 goles y una asistencia en 13 encuentros.

Nueva era, nuevo comienzo

Cinco meses. Exactos cinco meses fueron los que duró el ciclo de Sergio Gómez y Favio Orsi como entrenadores del fútbol profesional. Cinco meses que parecieron mucho más por lo frenético, intenso y revolucionario que fue un binomio que llevó a Ferro a pelear por el ascenso a Primera División como nunca antes en los últimos 20 años.

Tomaron el mando un 20 de julio de 2021, cuando se presentaron frente al plantel en el predio de Escobar y planificaron de forma fugaz el partido como local ante Güemes de Santiago del Estero, entonces puntero del torneo. Corría la jornada 18 de la Primera Nacional y Oeste estaba a 10 unidades de la cima. Con su llegada también se apuntaló la franja ofensiva: se incorporaron Claudio Mosca y Gonzalo Turbo Rodríguez, quienes habían sido dirigidos por la dupla en San Martín de Tucumán.

Desde el primer entrenamiento el cambio fue radical. La intensidad y la dinámica se hicieron carne en un equipo que había arrastrado otra idea en la primera rueda y que debió adaptarse a nuevos esquemas de trabajo. Por eso, los resultados no llegaron en lo inmediato: los tres partidos iniciales marcaron empate 1-1 en la presentación, caída por 1-0 ante Morón y un discreto 0-0 en Caballito ante All Boys.

En la cuarta fecha llegó el triunfo que oficiaría de puntapié para luchar por el primer puesto hasta el final. Fue 2-0 ante Tristán Suárez con doblete de Fernández. De ahí en más, el Verdolaga se asumió protagonista en todas las canchas donde jugó y encadenó una racha de 16 encuentros sin perder.

En el inicio de ese período, remontó un duelo bravo ante Instituto (3-1), goleó 6-0 a Independiente Rivadavia con un segundo tiempo espectacular y mereció mejor suerte de visita ante Gimnasia de Jujuy (0-0), Barracas Central (0-0) y Atlético de Rafaela (1-1).

Para ese entonces, la dupla ya había puesto su impronta en el once inicial. Apostaron por Sills como segundo marcador central, Fattori como única referencia en el eje (por detrás de Mosca), Moreyra para crear juego y Molina para acompañar al Turbo en ataque. Todos resultaron aciertos.

Luego de un insípido 0-0 ante Guillermo Brown en casa, advinieron los dos partidos que marcaron un quiebre hacia adelante. Victoria sobre la hora frente a Brown en Adrogué (primer éxito fuera de casa para los DTs) y desahogo inolvidable ante San Martín de San Juan, con la gente en el Estadio tras más de un año y medio. En ambos, la fórmula fue calcada: Molina para descontar o empatar y doblete de Rivero, ingresando desde el banco, para pasar a ganar. 

Antes de los cuatro triunfazos que llevaron al plantel a finalizar segundo, con 57 puntos y tan solo uno por debajo de Barracas Central, Oeste dejó pasar dos unidades valiosas en Campana ante Villa Dálmine. La recta final del torneo fue excepcional.

Oé trituró a San Telmo con otro 6-0 inolvidable como local, despachó por 2-0 a Defensores en el Bajo Núñez y luego a Santamarina y gritó por tres ante Almagro en José Ingenieros. Marcó 13 goles y apenas recibió dos.

En las 17 fechas disputadas, Ferro se constituyó como el mejor equipo de la segunda rueda de la Primera Nacional, y culminó la Zona B del certamen como el elenco más goleador y el que menos tantos recibió.

El envión del cierre de torneo tuvo su pico con una performance memorable en Tucumán, por la ida de los cuartos de final del Torneo Reducido. Con la revancha en Caballito llegó la pérdida del invicto, pero el 3-1 en rodeo ajeno alcanzó para clasificar a la semifinal.

En una serie muy equiparada, al Verdolaga le faltó puntería para romper el cerrojo defensivo que propuso Quilmes en ambos partidos. Un error arbitral sentenció la suerte de un plantel que mereció más. Inesperadamente, y por decisión propia de los técnicos, también se terminó un proyecto que por mucho que se disfrutó, solo duró cinco meses.

Los números finales de la dupla: 21 partidos jugados, 10 victorias, 8 empates, 3 derrotas. 37 goles a favor, 14 en contra, 9 vallas invictas. Bajo su mandato, Molina marcó 10 tantos, Brian 6, Ellacópulos y Rivero 4, Turbo Rodríguez 3.

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